
Con la popularidad que ha alcanzado el Servicio de Retransmisión por Vídeo (VRS, por sus siglas en inglés) entre la población sorda, ahora los intérpretes nos enfrentamos a retos que no imaginábamos antes.
Cuando nos dedicábamos exclusivamente a interpretar "on site", o como le decimos acá, en la comunidad, teníamos la libertad y el
deber de aceptar sólo aquellas asignaciones para las que nos sentíamos capacitados y cómodos, siguiendo la debida ética profesional. Dado estas circunstancias, solo aquellos que así lo decidieran tomaban asignaciones que los expusieran a temas explícitos en términos sexuales. Los que aceptaban asignaciones en la corte, oficinas de consejería y salud mental o ámbitos parecidos, ya sabían de antemano que cabía la posibilidad de que se enfrentaran a este tipo de situaciones.
Sin embargo, con la incursión de la interpretación telefónica en nuestra escena profesional no sólo desconocemos qué tema estaremos interpretando al recibir un cliente, sino que además entran en juego las particularidades de la cultura telefónica. O sea, tenemos que lidiar con el tema desconocido, el acento de nuestros clientes, sea en señas o español, la etiqueta telefónica apropiada para cada registro, y adivinen qué más... sí, el sexo telefónico.

Tengo que admitir que la primera vez que me topé con una llamada de este tipo, me quedé en "shock" por varios segundos. Pasaron otros segundos más en lo que buscaba en mi archivo mental el vocabulario necesario, otros segunditos en lo que echaba a un lado mi esquema mental de valores para cobrar el valor de usar
ese vocabulario, y otro tantito más en lo que trataba de poner mis expresiones faciales en tono neutro. Afortunadamente, la conversación no duró más de 10 minutos. ¡Que alivio! Pero, esa experiencia me puso a pensar en que no será la última vez que me toque interpretar una llamada de este tipo. ¿Cómo estar preparados profesionalmente para hacer bien nuestro trabajo incluso en estas circunstancias poco comunes?
El Canon 2.3 del Código de Conducta Profesional indica que como intérpretes nuestro deber es:
"Brindar el mensaje con fidelidad al transmitir el contenido y el espíritu de lo que se está comunicando, empleando el lenguaje que sea mejor comprendido por los consumidores, y corregir cualquier error que cometamos de forma discreta y con la mayor prontitud."-- CPC Register of Interpreters for the Deaf
Está claro que no podemos "suavizar" o tergiversar el mensaje de ninguna forma, lo que implica decir exactamente lo que el cliente
quiere decir y con el mismo ánimo. Todo intérprete de experiencia sabe que la mejor interpretación es aquella donde el intérprete se vuelve transparente, donde el efecto o "residuo" que deja de la presencia del intérprete es mínima.
Y aquí es donde comienza el dilema. Al interpretar una conversación de naturaleza íntima entre dos personas, cuyo propósito es seducir o excitar a la otra parte, es lógico que nos sintamos incómodos (a excepción de aquel que tenga tendencias voyeristas, que siempre hay uno que otro). En el momento en que nos empecemos a sentir incómodos o avergonzados, se nos va a notar en la cara rápido. (A los intérpretes se nos nota todo en la cara, en especial a los latinos.) Y si una de las partes se da cuenta de nuestra reacción, pues ya dejamos de ser transparentes, ya se modifica la conversación por causa de nosotros, ya nuestra presencia afectó tanto la conversación que hasta la cambióde rumbo. ¿Frustrante? Sí, mucho.
Una compañera intérprete de Puerto Rico me comentó cuando le pregunté sobre sus experiencias en este ámbito:
'Muchas veces el mismo sordo se da cuenta que no estamos cómodos con la conversación y cambia el tema. Otras veces el cliente ni se inmuta de que estamos en medio de su conversación íntima, y seguimos como si nada aunque no nos guste.' --Rosiemarie
Y eso es exactamente lo que me ha sucedido a mí, y estoy segura que a muchos de ustedes. Y es que se me abren los ojos como sartenes sin que pueda evitarlo. Pero, ¿hay alguna forma de prepararse profesionalmente para lidiar con este tipo de llamadas?
Una intérprete experimentada que es muy buena interpretando este tipo de llamadas recomienda:
'Pues hay que acostumbrarse a interpretar esos temas, familiarizarse con el vocabulario adecuado en diferentes registros, y mantener una actitud neutral, como un maestro de salud o un doctor ...' --Debbie

Yo creo que ese es un buen consejo. Sería útil para el intérprete que desea ampliar sus habilidades el tomar talleres sobre señas sexuales, aprender vocabulario coloquial de sexualidad en español y ASL, y tener sesiones de práctica interpretando este tipo de temas en diferentes registros. Incluso sería bueno aprender los regionalismos de diversas partes de Hispanoamérica, ya que los expertos en lingüística han demostrado que cuando los temas son tabú en una comunidad, es cuando más variantes regionales existen
En últimas instancias, generalmente existe la alternativa de solicitar un intérprete de apoyo, o la opción de pasar la llamada a otro intérprete que la pueda manejar mejor. Sin embargo, nunca está demás el estar preparados en caso de que tengamos que enfrentarnos a una situación como esta.
¿Qué hay de ti? ¿Qué técnicas te han servido al enfrentarte a este tipo de llamadas? Tienes alguna sugerencia que compartir con tus compañeros intérpretes? Haz clic en "comentarios" y déjanos saber!
*Fotos:
Amazon.com;
Flickr.com;
ImageChef.com